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Copa de Europa de Softbol

CE 2026: los Comanches de Saint-Raphaël con el hacha desafilada; ¡las Faraonas de Évry-Courcouronnes arrasan!

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CE 2026: los Comanches de Saint-Raphaël con el hacha desafilada; ¡las Faraonas de Évry-Courcouronnes arrasan!

Regresaban las Copas de Europa. La Premier Cup reunía a las campeonas de las principales naciones del continente, como Italia, Países Bajos, República Checa o Alemania. La Copa B agrupaba a las segundas clasificadas de las naciones voluntarias y a las campeonas de países donde el softbol aún es emergente, desde Hungría hasta Israel.

El reglamento europeo añade un matiz particular: cada club puede fichar hasta tres extranjeras no comunitarias por semana, sin obligación de alinear a las jugadoras que disputaron el campeonato nacional. Esto eleva el nivel, pero puede generar frustración en quienes lograron clasificar a su equipo durante todo el año.

Contactados por BTVF sobre este tema, Aurélie y Sophat, los entrenadores de Évry (¡gracias por su pronta respuesta!), aseguran que los refuerzos están pensados para fortalecer, no para reemplazar; su uso es mesurado y reflexivo. En un contexto donde algunos clubes compuestos por semiprofesionales se enfrentan a equipos totalmente amateurs, estos refuerzos se convierten en una herramienta de equilibrio, reduciendo las diferencias y evitando goleadas por regla de misericordia.

Más allá del aspecto deportivo, la acogida de una jugadora extranjera permite al equipo local vivir una experiencia humana, técnica y única. Jugar junto a atletas de élite acelera la progresión: gestión mental, exigencias diarias, lectura del juego, actitud del equipo… un aprendizaje que solo se adquiere al lado de estas deportistas.

La idea no es fichar estrellas, sino jugadoras capaces de integrarse en el colectivo, compartir y transmitir. Para las extranjeras, generalmente provenientes de los equipos 2 o 3 de sus clubes, esto les permite disputar una Copa de Europa y, a veces, descubrir su propio talento. Por ejemplo, en Évry, el club acoge a jóvenes de 19 años con potencial para ser internacionales, que encuentran así un terreno de expresión.

En este exigente panorama, los Comanches de Saint-Raphaël llegaban a la Premier Cup con el aura de un equipo que domina la División 1 francesa: diecisiete victorias en diecisiete partidos, once de ellas por regla de misericordia, y un título europeo en la Copa B el año pasado. La plantilla parecía diseñada para brillar en la élite, con el regreso de Pauline Prade, mejor bateadora de la D1, y los marcos que regresaban de campeonatos universitarios estadounidenses: Melissa Mayeux, Youna Péan y Léna Sellam. Enora Simon volvía al grupo, y la llegada sorpresa de Louise Le Chénadec, estrella de los Panteras de Pessac, ofrecía a los Comanches un pitcheo sólido para compensar la baja de Prapeng De Ridder, anunciada justo antes del torneo.

En cambio, las Faraonas de Évry-Courcouronnes afrontaban la Copa B con una plantilla mermada por las ausencias de Lila d’Hauteville y Jade Aubart-Cojan, pero reforzada con el regreso de Eidy Tortolero y Emma Liminier, que aportaban profundidad al círculo, mientras que las incorporaciones de tres lanzadoras neerlandesas (Nikki Groenemans, Esmee Toet, Megan Telleman) y la argentina Violeta Figueroa ofrecían cinco lanzadoras de élite y una receptora adicional. Un grupo reducido, pero armado para aspirar al título.

Los Comanches de Saint-Raphaël: un muro de granito

La Premier Cup no es una competición: es un acantilado. Una roca de Solutré donde se puede caer estrepitosamente ante equipos italianos, neerlandeses, checos o de cualquier nación que lleva estructurando el softbol europeo desde hace veinte años.

El primer día, Saint-Raphaël abría su torneo contra las italianas de Forlì, uno de los equipos más potentes de Europa. Ya en la primera entrada, Erika Piancastelli conectó un home run monumental. Las Comanches respondieron: Prade, Haudiquer y Mayeux construyeron una entrada limpia, igualaron el marcador y mostraron que podían plantar cara. Pero la lesión de Lisa Viera en defensa rompió el equilibrio. Las italianas ajustaron su estrategia sobre Enora Simon, los errores se acumularon y la sexta entrada se convirtió en un abismo: cuatro carreras, un doble de Lacatena, un hit by pitch y dos errores. El partido terminó con una derrota 7-1.

El segundo encuentro, contra Olympia Haarlem, fue aún más contundente: 9-0, detenido por regla de misericordia. Las neerlandesas golpearon por todas partes, aprovecharon cada error y ahogaron por completo el ataque francés. Louise Le Chénadec limitó los daños desde el bullpen, pero la diferencia ya era abismal. Dos partidos, dos derrotas, y una realidad: la Premier Cup no perdona.

El tercer partido, contra los Metrostars de Viena, debía ser el de la remontada. Se convirtió en el de la confirmación: las Comanches estaban en apuros. Enora Simon encajó cinco carreras en la primera entrada, con cuatro hits, un triple y dos walks. El equipo cambió nuevamente su alineación defensiva, pero nada funcionó. Louise Le Chénadec estabilizó el partido, pero el ataque siguió mudo. El encuentro terminó con una derrota 8-1, detenido por regla de misericordia. Una derrota que duele, porque no dejó resquicio, ni agarre, ni secuencia positiva.

El cuarto partido, contra los Capitals de Bonn, pudo cambiarlo todo. Las Comanches lideraban 4-0, jugaban por fin su softbol. Enrione-Thorrand conectó, Sellam provocó un error, Mayeux produjo dos carreras, Munier y Prade encadenaron hits y la defensa aguantó. Louise Le Chénadec lanzó cinco entradas magníficas: cinco hits, dos carreras limpias y cuatro strikeouts. Controló todo, impuso su ritmo y dio al equipo una oportunidad real. Y entonces llegó la sexta entrada. Una entrada que quedará como el punto de inflexión del torneo. Un doble de Kalua’u, otro de Gressly, un sencillo de Elstermeier, un error en el campo corto, un wild pitch y Bonn anotó cinco carreras. Saint-Raphaël perdió 5-4 en un partido que había dominado. Una derrota cruel que resume la Premier Cup: un solo error y todo se desmorona.

Contra Zagreb, los Comanches recuperaron por fin su identidad. Louise lanzó un partido completo: siete entradas, tres hits, cero carreras, siete strikeouts y ninguna fisura. El ataque golpeó con precisión: un triple de Mayeux, un RBI de Brunel, otro de Sellam y Prade remató con un sencillo. Victoria 3-0, limpia, controlada y tranquilizadora. El primer partido en el que las Comanches impusieron su ritmo.

Saint-Raphaël cerró su Premier Cup con una victoria sólida ante Merchtem. Enora Simon firmó una actuación completa en el círculo con siete entradas lanzadas, solo tres hits permitidos, dos carreras (una limpia), cinco walks y seis strikeouts. Aguantó el partido de principio a fin y ofreció a las Comanches una base estable para construir su éxito.

El ataque se mostró efectivo en los momentos clave. Chiara Enrione-Thorrand abrió el partido con un sencillo al centro que produjo dos carreras. Melissa Mayeux realizó un partido decisivo con un sencillo de dos RBI y otro hit importante, terminando con 2-4 y 2 RBI. Léna Sellam sumó un sencillo RBI limpio, mientras que Inès Haudiquer firmó un partido completo con 3 hits, siempre presente en las bases e implicada en varias secuencias ofensivas. Pauline Prade, muy activa, alcanzó las bases en tres ocasiones y anotó dos veces.

Defensivamente, Saint-Raphaël se mostró sólida, limitando a Merchtem a pocas oportunidades aisladas. Los belgas solo pudieron anotar gracias a un error y una secuencia agresiva, insuficiente para inquietar a las Comanches. El final de partido fue perfectamente gestionado: Simon cerró a las últimas bateadoras y Saint-Raphaël se impuso 5-2.

Una victoria construida, colectiva, que permitió a los Comanches terminar su torneo con nota positiva, con un partido en el que los marcos respondieron y el equipo recuperó su identidad.

Las Faraonas de Évry-Courcouronnes: una dominación metódica

Si la Premier Cup es un acantilado, la Copa de Europa B es un jardín bien cuidado para los equipos franceses.

El encuentro contra el equipo anfitrión, los Rascals de Jánossomorja, fue una exhibición. Eidy Tortolero firmó un regreso magistral con cinco entradas sólidas: tres hits permitidos, una sola carrera, cuatro strikeouts. El ataque explotó en la cuarta entrada con ocho carreras construidas de forma variada y agresiva. Toet conectó un doble de tres carreras, Lecourt-Millet otro de dos, Brouard encadenó sencillo y doble, Liminier conectó para poner la pelota en juego y Papoin provocó errores. Victoria 9-1, detenida por regla de misericordia. Una presentación perfecta.

El segundo partido, contra los Tigers de Tampere, fue el de la maestría. Las finlandesas abrieron con un home run, pero las Faraonas no se inmutaron. Telleman lanzó cuatro entradas sólidas y Liminier cerró con cinco strikeouts. El ataque golpeó en los momentos clave: Rosalie Coste conectó un home run de tres carreras, Brouard produjo una carrera y Papoin ejerció presión en las bases. Victoria 6-2, limpia, construida e inteligente.

El tercer encuentro, contra Medvednica, fue el más ajustado. Tortolero lanzó seis entradas sólidas y Toet cerró el partido con autoridad. El ataque conectó en los momentos decisivos: Figueroa firmó un doble decisivo, Lecourt-Millet un sencillo RBI y Brouard un doble potente. Victoria 3-2, arrebatada y valiosa. Fue el partido que mostró la madurez del equipo.

El cuarto partido, contra los Diamonds de Varsovia, fue el único tropiezo. Toet perdió el control, la defensa cometió dos errores y Varsovia conectó en las zonas adecuadas. Derrota 5-0, seca pero instructiva. Recordó que la Copa de Europa B nunca es un camino de rosas.

La reacción fue inmediata. Contra la selección israelí de los Thunderbirds, las Faraonas firmaron una exhibición total: trece carreras en cuatro entradas, cero carreras permitidas y una rotación perfecta entre Tortolero, Telleman y Figueroa. El ataque fue imparable. Lepinay anotó dos carreras, Brouard tres, Pauthe dos, Liminier un doble de dos carreras, Toet otro doble y Figueroa un sencillo decisivo. Victoria 13-0, detenida por regla de misericordia. Una respuesta magistral tras la derrota ante Varsovia.

En la final, Évry-Courcouronnes firmó una victoria sólida y perfectamente controlada ante Varsovia, con una actuación excepcional de Violeta Figueroa en el círculo. La lanzadora completó un partido perfecto: seis entradas completas, solo cuatro hits permitidos, una carrera y, sobre todo, catorce strikeouts. Varsovia nunca logró seguir su ritmo.

El ataque golpeó fuerte desde el inicio. Rosalie Coste alcanzó las bases y Violeta Figueroa conectó un home run potente al campo izquierdo, un golpe de tres carreras que colocó inmediatamente a las Faraonas en cabeza. Nikki Groenemans sumó un triple al campo derecho, Coste produjo una carrera con un sencillo y Évry amplió la ventaja gracias a una presión constante en las bases.

Esmee Toet firmó un partido completo con un doble de dos carreras al final del encuentro, tres RBI en total y una presencia decisiva en los momentos clave. Coste terminó con dos carreras producidas y una actividad constante en las bases. Groenemans conectó un triple que cambió el tempo del partido. Figueroa, además de su obra maestra en el pitcheo, sumó un home run de tres carreras.

 

¿Qué enseñanzas deja el torneo?

 

Como el año pasado, el equipo francés en la Premier Cup (ganada en 2026 por Forlì) sufrió duramente ante la élite europea, mientras que el que compitió en la Copa B salió victorioso.

Varios factores explican este torneo por debajo de lo esperado para los Comanches.

El primer problema: la falta de profundidad en el bullpen. La lesión de Prapeng De Ridder, anunciada justo antes del inicio del torneo, privó a Saint-Raphaël de su lanzadora más dominante; además, Enora Simon no rindió al nivel habitual: .463 de average de bateo adverso y ocho walks en la fase de grupos. Louise Le Chénadec, por su parte, respondió con solvencia: un ERA de 2.00 y dos partidos completos, pero no pudo cargar sola con una competición de este nivel.

El segundo problema fue una defensa inestable, consecuencia directa de las lesiones y la falta de referencias. Por ejemplo: Pauline Prade pasó del campo corto a la tercera base y luego a la segunda, Lisa Viera sufrió un golpe en el primer día y se perdió tres partidos, Inès Haudiquer alternó entre el campo exterior y la primera base. Esta inestabilidad provocó errores inhabituales.

Por último, un bateo insuficiente para rivalizar con los mejores equipos europeos. Los marcos batean por encima de .300, pero ninguna jugadora superó un OPS de 1.000. Melissa Mayeux, mejor bateadora del equipo, solo fue 32ª en OPS del torneo. Tras las líderes, la producción es demasiado irregular: solo siete walks por 34 strikeouts. A este nivel, no hay margen para errores.

Lo que funcionó, pese a todo, fue la resiliencia. Los dos últimos partidos, ante Croacia y Bélgica, mostraron que los Comanches saben rebotar. Louise y Enora firmaron dos partidos completos, el equipo recuperó estabilidad y terminó con nota positiva. Pero la Premier Cup exige un equipo completo, homogéneo, y los Comanches, pese a su talento, no tenían todas las piezas.

En el lado francilién, el primer punto fuerte fue el bullpen, reforzado con los regresos de Tortolero y Liminier y la llegada de tres lanzadoras extranjeras. Las cifras son impresionantes: el 60% de las entradas lanzadas por extranjeras, el 40% de strikeouts, un average de bateo adverso de .172 y un ERA colectivo de 2.04. Figueroa, en particular, firmó una actuación excepcional con un 63% de strikeouts en 11 entradas.

El segundo punto fuerte fue la producción ofensiva colectiva. Todas las jugadoras conectaron al menos un hit. Cinco superaron un OPS de .700, con Brouard y Lecourt-Millet a la cabeza. Las extranjeras aportaron potencia adicional: OPS medio de .929, un home run, dos triples y cinco dobles en 45 turnos al bate.

La defensa, por último, fue de una solidez remarcable: solo dos errores en seis partidos. Una rareza a este nivel.

¿Qué funcionó menos? Muy poco. La ausencia de Lila d’Hauteville y Jade Aubart-Cojan redujo la profundidad ofensiva francesa, pero los refuerzos compensaron. El único partido menos controlado, aparte de la derrota ante Varsovia, fue el contra Croacia, ganado 3-2, pero que mostró la capacidad del equipo para ganar también en la dificultad.

Las Faraonas dominaron la competición gracias a un colectivo homogéneo, un bullpen profundo, un ataque variado y una defensa ejemplar. Confirmaron el lugar del softbol francés en la élite de la Copa de Europa B.

Sébastien Dondé.

Créditos de fotos: RS de la WBSC Europe y de los clubes

 

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