La primera parte de las clasificatorias para el Clásico Mundial de Béisbol que tendrá lugar en marzo de 2023 ha finalizado. La segunda comienza en Panamá a finales de septiembre. En cuanto a Europa, finalmente son Gran Bretaña y la República Checa quienes ganan su billete para la Copa del Mundo.
¿Es una sorpresa?

Sí, para Gran Bretaña, que está comenzando a destacar en el mundo del béisbol. A nivel mundial, han pasado del puesto 32 al 23, justo detrás de Francia, clasificada en el puesto 22. Los ingleses, más cercanos a los estadounidenses, tienen numerosos jugadores en ligas menores. Han cuadruplicado el número de licenciados en menos de 10 años. Acogen partidos de las Grandes Ligas en Londres y lo seguirán haciendo durante los dos próximos años. Con la ayuda de 10 jugadores de ligas menores, lucharon contra España y se impusieron en la décima entrada con un marcador de 10-9.

Sí, y aún más para la República Checa, que, animada por un verdadero espíritu de equipo, mucho más visible que el de España o Francia, hizo doblar la rodilla a la gran España en la final con un marcador de 3-1. El corazón, la defensa sólida, el público presente, la actitud atlética y estilizada de los jugadores conquistaron el corazón de los espectadores y televidentes. Lo que también es muy fuerte es que no utilizaron la regla flexible de selección de jugadores; su gobierno les pidió que se quedaran entre ellos. Y hoy tenemos la prueba de que fue la mejor idea.

Se unirán a Italia, Países Bajos e Israel entre las naciones europeas clasificadas para el gran torneo de marzo próximo.
Los españoles, los franceses, los alemanes y los sudafricanos regresan a casa con sus interrogantes. Cada uno puede preguntarse por el motivo de su derrota. Los españoles estuvieron cerca, pero les faltó espíritu de equipo y, seguramente, fluidez para jugar juntos. Su equipo, sin embargo, era masivo, compuesto por individualidades muy fuertes tanto en el pitcheo como en el bateo. Los alemanes carecieron de profundidad, pero fueron superados por los checos. ¿Pecado de orgullo, quizás? Tienen cuatro años para remediarlo. Sudáfrica no encontró su medida en este torneo; la pesada derrota al inicio del torneo contra los españoles los dejó aturdidos.

Quedan los franceses, de los cuales ya hemos expresado nuestra decepción. Siempre se podrá decir que perdieron sus dos partidos contra los dos clasificados y que quizás habrían podido resistir más tiempo contra los africanos o los alemanes. Pequeño consuelo…
En cuanto a los jugadores franceses, se siente bien la profunda decepción de no haber podido, en primer lugar, ser seleccionados y, luego, simplemente jugar. Francia, al igual que Gran Bretaña, debe encontrar las rutas de su desarrollo. El camino aún es largo para poder brillar en este tipo de competición.
Mantengamos la esperanza en las nuevas generaciones que llegan y que harán lo posible por recuperar su lugar a costa de los mercenarios extranjeros que llenan los bancos de nuestros clubes de alto nivel. Si este torneo nos enseña algo, es que hay que jugar con lo que se tiene. Los checos nos muestran el camino. Esperemos que en cuatro años tengamos un equipo más francés en el terreno, ya que los jugadores habrán merecido su lugar por su talento y la confianza que les otorgará la nueva generación de directivos de clubes que ascienden con ellos.

