Hace unos años, los grandes del béisbol, es decir, los estadounidenses, se han dedicado a modificar más de lo habitual las reglas del juego. El invierno suele ser el momento privilegiado para proponer ensayos de modificación, probarlos en las ligas menores y luego validarlos o no en la gran Major League Baseball.
En los últimos cinco años, hemos visto cómo las bases se agrandan, cómo se limita el número de lanzamientos a primera base (pick off), cómo aparece un reloj para los tiempos de preparación antes del lanzamiento… Se habla de aumentar las fuerzas arbitrales con robots decisores, especialmente en la placa.

La semana pasada surgió una idea llamada «el bateador dorado», ya practicada en la liga bananas, es decir, el béisbol divertido y espectacular.
Se trata de ofrecer a un manager de equipo la posibilidad de poner a cualquier jugador de su alineación al bate durante un período llamado clutch. Esto permitiría ofrecer a los espectadores momentos de tensión deportiva más fuertes, garantizando aún más espectáculo.
Entonces, ¿por qué una regla así y solo dirigida al puesto de bateador? ¿Por qué no el mismo tipo de regla para los otros puestos.
Esta innovación roza lo ridículo y desnaturaliza el equilibrio del juego.
En Francia, somos un poco impermeables a este tipo de modificación. No hemos cambiado la dimensión de las bases, no hemos establecido límites de tiempo para los lanzadores…

Hay que tener en cuenta que la cuestión financiera está en el centro de las decisiones de la organización francesa de no seguir las modificaciones estadounidenses. Además, la federación mundial WBSC también está moviendo sus reglamentos, especialmente durante las copas Premier.
Sin embargo, a fuerza de desviarse así, las nuevas reglas se acumularán y un día, no muy lejano, estaremos en Francia practicando un juego que se diferenciará tanto de los demás.
Por lo tanto, es necesario que la FFBS y la WBSC Europea se organicen para seguir, al menos lentamente, una evolución de estas reglas para no quedarse demasiado atrás.





