Se publica un libro hermoso sobre la relación entre el deporte y los mangas. En las ediciones Third, el béisbol es uno de los protagonistas principales de esta obra.
Hoy como ayer, el deporte fascina.
Pero los historiadores nos explican que el poder del deporte no se limita a las ganancias, los contratos y las audiencias. El deportista pudo ser en el siglo XX una herramienta política, pero también el gran héroe de los espectadores que seguían sus actuaciones en la televisión. Inevitablemente, algunos artistas se colaron entre los curiosos o los practicantes.
Japón no escapa a la regla y, a través de los intercambios históricos tardíos, la ocupación de posguerra y la carrera económica de la segunda mitad del siglo XX, el deporte se convertirá incluso en un caso de estudio en lo que respecta a sus influencias culturales.
El manga deportivo, como muchos otros, nace después de la guerra y no dejará de evolucionar con su tiempo: manga y sociedad japonesa van de la mano, uno se desarrollará al ritmo del otro. En este largo período de transformación, el manga se impone en efecto en el país del Sol Naciente como un medio particularmente eficaz, accesible y popular.
Así, desde los primeros combates de Ashita no Joe hasta los partidos milimétricos de Eyesshield 21, el manga deportivo siempre ha sabido encontrar su público y constituye el reflejo de la historia política y económica de Japón.
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