Béisbol y Sóftbol: un fin de semana decisivo en los terrenos
El fin de semana trajo sus veredictos en el universo del béisbol y el sóftbol hexagonales. Los títulos cayeron: el PUC se adjudicó el campeonato de la División 2 de béisbol, los Comanches de Saint-Raphaël terminan en la cima de la temporada regular de sóftbol femenino, y los Cavigals de Niza son coronados en la División 1 de sóftbol masculino.
División 2 Béisbol: el PUC ya apunta más alto

A imagen de sus homólogos de la élite, los parisinos del PUC golpearon fuerte en la final. Tres victorias consecutivas frente a Meyzieu y un título que ya les abre perspectivas: la ambición de regresar rápidamente a la División 1. Para los messines, la decepción es grande, sus esperanzas de mantenimiento se reducen seriamente.
En la parte baja de la tabla, Rouen salvó su piel. Los Huskies conservan su lugar en la División 2, mientras que el Valle del Gapeau, derrotado en dos ocasiones, desciende a la División 3. Una conclusión que subraya la densidad e interés de un campeonato situado en la antesala del alto nivel francés.
División 1 Sóftbol Masculino: Niza en la cima

La final entre Niza y Évry terminó pronto. Dos victorias claras de los Cavigals y ya los niçois son campeones 2025. Un título lógico, pero una competición que deja un sabor de algo incompleto: con solo cuatro equipos comprometidos, el campeonato sigue siendo demasiado reducido para expresar todo su potencial. Cita en 2026 para una cosecha, esperemos, más competitiva.
División 1 Sóftbol Femenino: Saint-Raphaël en el poder

El telón ha caído sobre la temporada regular. Los Comanches de Saint-Raphaël se imponen en la cima de la clasificación, mientras que Colombes y Clapiers terminan en la cola, empatados. Ahora es el turno de la gran final: un duelo a tres juegos ganados entre Saint-Raphaël y Évry, programado a principios de octubre, que promete chispas.
Copa de Europa: Francia frente a un muro

A escala continental, el balance es más amargo. La selección francesa se enfrentó a Israel y Países Bajos, dos naciones armadas con planteles ampliamente compuestos por jugadores que evolucionan en las ligas menores estadounidenses. Efectivos con brazos y bateadores demasiado potentes para los Bleus.
El escenario es recurrente: una o dos entradas fatales, un margen de 3 a 5 puntos, y Francia se desvincula irremediablemente. A pesar de la formación local y algunos complementos en Estados Unidos, los franceses no pueden rivalizar con adversarios “potenciados” por jugadores naturalizados cuyo único vínculo con el país es un pasaporte.
El pitching francés estuvo en apuros frente a bateadores de clase internacional que derritieron la confianza de todo el staff de lanzadores en solo dos partidos.
Próximo obstáculo: Inglaterra, pero las posibilidades tricolores siguen siendo mínimas en una competición dominada por estos mastodontes europeos.

